- ¿Y bien? – Insistió interrumpiendo mis pensamientos, algo ansiosa de que yo respondiera -
- ¿Qué te hace creer que hay algo entre él y yo? – Pregunté paseando el dedo índice de mi diestra por la orilla de una copa Balloon la cual contenía una cantidad de Cognac. –
- No soy tonta, les he visto juntos últimamente. Jin no llegó a dormir a noche y, coincidentemente, los vi entrar a una habitación juntos antes. Solo dime que ocurre entre ustedes.
- ¿De verdad te interesa tanto saberlo?
- De no ser así, no me habría tomado la molestia de preguntarte.
- Eres muy extraña –Dije provocando una expresión de sorpresa de la chica – Te preocupas de él cuando parece estar interesado en otra persona, cuando presientes que puede dejarte.
- Limítate a decirme que ocurre entre ustedes – Exclamó con un notable semblante de enojo – Soy su novia y merezco saberlo.
- No Yato, no mereces nada de él – Declaré levantándome de mi asiento y dándole un último sorbo a mi copa de Cognac. Alcancé a ver su rostro turbado, posiblemente por mencionar su nombre, pues de pronto recordé que ella no lo había mencionado –
- Si no me respondes… es porque hay algo ¿verdad?
- Se nota que no hay confianza entre ustedes –Alcancé a decir dándole la espalda, dirigiéndome a salir de allí – Ni siquiera eres capaz de preguntárselo a él o… - Me detuve y volteé mi rostro para verla - ¿Es que acaso te da miedo la respuesta que él te dé? – Terminé por cuestionar y me fui del sitio –
Después de aquel encuentro, me redirigí al dormitorio, estaba vacío así que aproveché de tomar un baño y cambiarme de ropa, entre lo cual pensaba en Yato. Me parecía ser una persona más bien fría, directa pero, realmente poco empática con los demás. Honestamente, no creía que Jin la trajera para no sentirse solo, si lo que realmente quería era tenerla lejos, por ello, me preguntaba si Jin había dicho eso para no revelar la verdadera razón, que le habían obligado a traerla. Bueno, después de reflexionar aquello, fui a la cabina desde donde era dirigido el barco, allí me informaron de cuanto nos faltaba por llegar a destino. No era mucho y eso me hacía pensar en que ése sería el momento en que Jin descendería y, posiblemente, no le vería de nuevo. Quizás, no olvidaríamos el tiempo en que nos conocimos pero, seguramente, un reencuentro no era parte del futuro. De todas formas, ya no podía mantener mi cabeza ocupada en esas cosas, mi prioridad era el crucero y por ello debía dedicarme a mis deberes.
Salí de allí para ir a otra zona del barco, pero en el camino, alguien sujetó mi brazo.
- Jin – susurré encontrándome frente al chico -
- Quería hablar contigo – dijo cabizbajo mientras soltaba mi brazo – Lamento que Yato te encarara como lo hizo
- Ah! No te preocupes ¿E… estás bien? – pregunté bajando la mirada observando el cuerpo de Jin -
- Eh? Ah! Sí, ósea… - Balbuceaba sonrojado – Sí, estoy bien
No pude evitar reír un poco ante la reacción de él. Me parecía cada vez más adorable.
- ¿Estás ocupado ahora? – Consultó de pronto, a lo que yo asentí - ¿Qué haces? – preguntó luego. Y me daba la impresión de que él seguía con la inquietud de saber acerca de qué me mantenía ocupado y cómo obtenía beneficios en el barco.
- Jin, yo soy el capitán de este barco – Declaré sin más. Aún recuerdo el tierno rostro del chico, sorprendido ante mis palabras. Después de unos segundos el empezó a reír algo nervioso, como si no me creyera. Mi expresión se mantuvo sería, quería que me creyera; al notar eso, su cara comenzaba a transformarse, fruncía con levedad el seño.
- ¡¿Por qué no me lo dijiste?! – Gritó tan fuerte a modo de que toda persona que estuviera cerca se volteara a mirar que ocurría. Jin desvió su mirada con el ceño fruncido, sin embargo, sus ojos expresaban tristeza. Tomé su antebrazo con mi diestra y lo atraje a mi cuerpo hasta abrazarlo, él ocultó su rostro en mi torso y, sin que pasara mucho tiempo más, comencé a sentir como mi pecho se humedecía
- ¿Jin? ¿Qué ocurre? – Susurré sabiendo en relatividad que pasaba –
- No… No lo sé – Contestó sin separar su cabeza de mi pecho –
- Jin, lamento no haberte dicho esto antes. Es que… quería pasar tiempo contigo como quien soy, como Anzi. No como un capitán. – Expresé sin recibir respuesta del menor – Yo confío en ti Jin – Indiqué ubicando mi mano izquierda en el mentón del chico, así pude levantar su rostro y le miré fijamente a sus llorosos ojos. – Sabrás todo lo que desees de mi – Terminé por decir y posé mis labios sobre los suyos. Sentir aquel sabor y esa suavidad era algo que encantaba.
El momento era tan tranquilo como ningún otro pero, de pronto, oí una voz familiar que sonaba algo apresurada y nerviosa.
- ¡Anzi! ¡Dios, por fin te encuentro! – Exclamaba con la respiración acelerada –
- Yuuki… ¿Qué ocurre? ¿Por qué estás tan agitado?
- Es urgente, debes venir conmigo
- Pero dime qué ocurre – Le pedí sin entender nada. No obstante, Yuuki miró a Jin, creo que me indicaba que era mejor si él no se enteraba. Yo asentí y le pedí a Jin verlo más tarde. “Te explicaré después” Le aseguré antes de correr junto a Yuuki hasta donde estaba San, en un hall del crucero.
- San… ¿Qué pasa?
- Mira esto Anzi – Sugirió el peliazul entregándome una hoja, era anónima. En ella decía que había un explosivo en el barco y, bastaba sólo un día para que detonara.
FuLl MoViEs
MoViEs To mOvIeS
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