To LoVe 2015: 2° Cap.: "Sin opción de sonreir "

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2012年1月2日月曜日

To LoVe 2015: 2° Cap.: "Sin opción de sonreir "


Había pasado cerca de un mes, sin ningún tipo de novedad para él, todo siempre igual en esa colosal mansión, llena de habitaciones que según él no tenía ningún sentido que estuvieran. Aun así no se quejaba de vivir allí.
Su vida era tranquila, verdaderamente calmada, pero sólo bastó una conversación con su amigo más cercano para que eso cambiara.
En una biblioteca de la casa, sentado en una silla cubierta de rojo un chico de cabello rubio, con algunas mechas castañas y rojizas, ojos oscuros y una hermosa piel blanca; junto a él otro joven de igual piel clara, ojos azules, cabello desordenado, platinado en su mayor parte, pero con flequillo de color negro.
- Hey K – dijo el chico de cabello platinado – hay algo que no me habías contado
- ¿qué no te he contado? – cuestiono el rubio – siempre te dijo todo Teru
- No me habías dicho que hay un chico de Corea en tu casa
El rubio se quedo mirando impresionado al otro joven.
- ¿De qué estás hablando? Que yo sepa no hay ningún extranjero aquí, además Aoi odia a los coreanos.
- Pues Yu me lo dijo, pensé que lo sabías – mencionó cabizbajo –
- Hablaré con Aoi
- Espera…
- No te preocupes –interrumpió – no hará nada por que me hayas dicho
- ¿Hablarás ahora con él?
- Sí, creo que si
- Entonces me voy, seguramente te presentará al chico
- Esta bien – dijo asintiendo con la cabeza – Nos vemos pronto
- Claro, adiós K
- Adiós Teru
Después de despedirse Teru salió de la habitación en que se encontraba, mientras K se quedó un rato más intentando comprender la actitud de Aoi, hasta que se levantó de la silla y se dirigió en busca del otro rubio. Lo encontró en la cocina probando algunos platos.
- ¡Aoi!
- Oh K! – dijo sonriendo –
- ¿podemos hablar un minuto?
- Claro que si – mencionó acercándose - ¿qué pasa?
- ¿Por qué no me dijiste que hay un extranjero aquí?
El rostro de Aoi se mostró estupefacto, pensaba que de verdad era imposible esconderle algo a K, él siempre se terminaba enterando de todo.
- ¿cómo te enteraste?
- Eso que importa Aoi!, el punto es que sigues siendo incapaz de decirme las cosas – decía enfurecido K – ¿tengo que enterarme siempre por terceras personas?
- K cálmate un poco ¿si? Pues… sí, te lo oculté lo siento, es que no podía presentártelo aun, de hecho lo haría en poco tiempo… ya está aprendiendo bien el idioma
- ¿Le enseñas japonés? – preguntaba con una expresión de total confusión – No entiendo que quieres conseguir
- Oye! No siempre quiero lograr algo que me beneficie, lo hice porque necesitaba ayuda
- No seas sínico Aoi, ¿por qué ayudarías tú a un coreano y le daría asilo?
- El otro día me hablaste sobre lo que ocurría en Corea, estabas apenado por la situación de ellos y eso me conmovió, así que fui allá y lo vi a él… lo traje y le di un lugar donde dormir, comer y trabajar
- ¿Trabajar? Sabía que no era tan perfecto… ¿trabajar de qué? ¿dónde?
- Aquí, de mayordomo
- Ok – dijo entre risas – ahora está claro, solo quieres tener a un coreano bajo tus pies haciendo lo que tu digas.
- ¡Ya basta K!, solo quiero hacer algo bueno y tú lo tergiversas. Además mira tu alrededor, él podrá disfrutar de estos lujos, lo saqué de su lugar de muerte para traerlo a un sitio tan cómodo como este
- ¿y de cuantos de estos lujos podrá disfrutar? – respondió incrédulo –
- Bueno está bien, si quieres lo saco de aquí
- No es eso… lo siento… ¿puedo conocerlo?
- Claro, ven conmigo
Aoi tomó de la mano a K hasta el cuarto en que se encontraba Myung Soo. Éste último estaba nervioso al oír la puerta abrirse, la verdad es que en el fondo le temía un poco a la presencia de Aoi, tan arrogante y abrumadora. Al abrirse por completa pudo observar al rubio junto al alguien más. Sí, era ese chico que llamó completamente su atención la primera vez que lo vio.
- Bueno K, él es L, por cierto tiene sólo 19 años – dijo mirando al pelinegro – L, él es K
- ¿L?
- Ah... bueno… - suspira – ya olvidé su nombre
- Myung Soo… – respondió haciendo una pequeña reverencia – Yuu-sama
- Hablas bien el japonés – señaló K – Myung Soo
- Muchas gracias – declaraba animado – K-sama
- ¿y cuanto tiempo lo has tenido aquí? – consultó K mirando a Aoi–
- Un mes… creo
K miró con sorpresa Aoi y le exigió que L ya tuviera la libertad de andar por la casa como los demás, al fin y al cabo ya manejaba bien el idioma, sin contar algunos detalles que mejorarían con la práctica de hablar con la gente. Fue entonces ése el día en que el pelinegro se transformaba en el Mayordomo de aquellos japoneses.


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