To LoVe 2015: Cap. 6 "¿Cuánto más debo esperar para que seamos sólo tú y yo?"

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Wednesday, August 7, 2013

To LoVe 2015: Cap. 6 "¿Cuánto más debo esperar para que seamos sólo tú y yo?"

Envueltos en un silencio que no incomodaba, nos encontrábamos Jin y yo. Él estaba sentado en la cama mientras yo, miraba el mar por la ventana. Repentinamente, Jin rompió aquel mutismo.
- No entiendo – Declaró haciendo que yo me girara a verlo -
- ¿Qué es lo que no entiendes?
- Cómo es que… vas donde alguien, le dices “Hazte cargo”, luego envías mensajes y consigues una habitación como esta – dijo observando cada detalle de la lujosa habitación que no había sido vendida -
- Hay cosas de mi que no sabes – dije entre risas – Es un alto nivel de persuasión
- No creo que se trate de persuadir – dijo con seguridad, dándome a entender que sabía que yo no era un huésped -
- Hablaremos de eso en otro momento, con más tiempo ¿está bien? – Propuse sonriendo, a lo que recibí una respuesta positiva de su parte –
Aun mantengo el recuerdo de lo magnífica que fue aquella noche. En un principio, Jin estaba recostado y yo me mantenía sentado a su lado. De reojo pude darme cuenta que él me observaba, quizá intentando descubrir lo que pasaba por mi mente y, en realidad, no era más que esos pensamientos en los que te imaginas lo fabuloso que sería que estuviéramos así de cerca cada día.
Giré un poco mi rostro para verlo, habrá durado algunos minutos aquel contacto entre nuestros ojos  y, dejándome llevar por mis emociones, de pronto me encontré con mi cuerpo inclinado y mis labios sobre los suyos. Pude notar como el cuerpo del chico se tensaba, seguramente debido a que no se habituara a la situación. Aún así, él cedía ante el contacto de nuestra boca, el cual se iba haciendo cada vez más intenso.
Por inercia, mi cuerpo se acomodaba sobre la cama y mi mano derecha no dudó en proporcionar caricias sobre el rostro de Jin, gradualmente, mis dedos mimaban su cuello, su torso, su cadera, su muslo y, finalmente, había llegado a rozar aquella extremidad que le hacía sonrojar por completo y reaccionar con nerviosismo.
- ¡Espera! – Exclamó alejándome un poco con sus manos en mi pecho - ¡¿Qué haces?!
- Lo siento –Susurré con suavidad – Lo siento si te ha hecho sentir incómodo ¿te molestó?
- ¿Mo… molestarme? Eh... – Balbuceaba desviando su mirada mientras sus mejillas se tornaban aún más rojizas – Es que…
Sin buscar oír más, llevé mi diestra al rostro de Jin, acariciaba su mejilla a lo que veía su tierno rostro. Lo miré a los ojos y únicamente le proporcioné tres palabras “Confía en mí”.
Notablemente temeroso, Jin terminó por asentir con un leve movimiento de cabeza  y, para mí, eso fue suficiente. 
Mis dedos jugaban con la ropa del chico, buscando desprenderle le todas las prendas que llevaba encima. Retiraba cada parte de su vestimenta mientras le entretenía con aquellos dulces juegos que se desataban por parte de nuestras lenguas en las cavidades de ambos.
Cuando le tuve sin tela alguna cubriéndole, me deshice de las mías. Noté su inseguridad y, frente a ello, le abracé. Sus frágiles brazos se aferraban a mí y, mis deseos no acaban de cumplirse. Debido a esto último es que empecé a besar su cuello, los dulces sonidos de sus suspiros me indicaban que no quería que esto acabara así que, totalmente de acuerdo con él, proseguí. Para resumir lo que ocurría, sólo diré que en cada movimiento que mi cuerpo sabía, podía sentir como ambos nos rendíamos ante las caricias y aceleradas respiraciones. La habitación se volvía un lugar aislado del mundo que, sólo convocaba nuestro deleite, nuestro encuentro sin límites. Un lugar aislado de todo pensamiento y, en el cual, nos dejábamos llevar por la necesidad de nuestros cuerpos. Sin duda, sería un momento que jamás olvidaré.
Desperté al día siguiente y me encontré con su frágil figura durmiendo a mi lado. Me levanté sin que el chico pudiera percibirme y escribí un pequeño papel “Gracias por creer en mí, puedes quedarte en la habitación el tiempo que desees. Si necesitas algo, sólo pídelo a mi nombre. Te quiere… Anzi”.
Por un momento dudé en hacer aquella nota pero, debía ocuparme de mis deberes y, no quería irme pensando en que Jin creería que sólo quise estar con él por aquella noche simplemente. Fue por eso que, sin más, encontré que la nota era la única solución.
Me dirigí de inmediato a mi habitación, así podría tomar un baño y cambiarme ropa. En el instante que abrí la puerta me llevé una gran sorpresa. Yuuki y San se hallaban besándose. Me quedé sorprendido mirándolos por unos segundos, los suficientes para que ellos notaran mi presencia y me vieran algo nerviosos.
- Lo siento – dije volteándome y me fui de allí. Seguía algo anonadado, pero feliz de aquel suceso. - ¿A dónde puedo ir? – me preguntaba en cada paso que daba. Finalmente, me fui al bar. A pesar de ser bastante temprano, era un sitio donde me sentía cómodo. Saludé al bartender, me senté en la barra y hablamos un poco acerca de su experiencia en este viaje y lo mucho          que extrañaba a su familia de vez en cuando. De pronto, me imaginaba cómo sería estar allí con Jin, lo pensaba con detención. Eso hasta que sentí un indudable calor en mis mejillas, comencé a sonreír solo ante ello. Repentinamente, percibí que alguien se había sentado en la barra, a dos puestos del mío.
- Disculpa – Murmuró aquella voz, logrando con ello, que mi rostro se girara a verle - ¿Tú eres Anzi?
- Sí, así es – Indiqué notando a una chica de cabello oscuro con mechas rubias y una fuerte mirada – ¿Qué necesitas?
- Necesito saber que ocurre entre Jin y tú. Y si te preguntas porqué me interesa, pues es porque soy su prometida y tengo derecho a saber.

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